Curiosidades del habla de Ingenio

Presentamos algunas de las expresiones más peculiares de este municipio de Gran Canaria


1.- Introducción.

 

En los actos de comunicación cotidiana, surgen infinitos nuevos usos del idioma, en muchos casos, característicos de una determinada comunidad. En cada país, en cada región, en cada ciudad, en cada pueblo, en cada aldea, en cada familia encontraremos expresiones muy originales que llegan a convertirse en auténticos rasgos distintivos. Estos conceptos constituyen la base de la Dialectología. Unos fenómenos tendrán mayor proyección y otros quedarán confinados a un área muy reducida.

 

Por haber nacido en el término municipal de Ingenio (isla de Gran Canaria), hemos querido dedicar este pequeño estudio a algunas voces y/o expresiones que hemos escuchado desde la infancia, sobre todo a personas mayores. Aunque también es verdad que otras, que gozan de una salud lingüística envidiable, siguen todavía en labios de muchísimos ingenienses, independientemente del segmento de edad, profesión o nivel cultural al que pertenezcan.

 

Tradicionalmente, Ingenio se ha caracterizado por la peculiaridad de su idiosincrasia, palpable en su archiconocida artesanía, en sus manifestaciones folclóricas y en su cultura gastronómica. El habla no podía permanecer ajena a tanta particularidad. Esto ha propiciado que Ingenio tenga una serie de rasgos característicos dentro del español de Canarias.

 

La práctica totalidad de los fenómenos lingüísticos aquí referidos se localizan en la parte alta del municipio, esto es, en el casco histórico de Ingenio, y más concretamente en los núcleos poblacionales de El Sequero y Los Molinillos. Esto se debe fundamentalmente a que la parte costera (Carrizal y aledaños) recibió mucha aportación humana de otros municipios de la isla o incluso de otras islas (véase el caso del topónimo Las Majoreras, importante núcleo poblacional de Carrizal), sobre todo por las zafras tomateras, mientras que la parte alta (casco histórico de Ingenio y aledaños), más marcada por la endogamia, está habitada por familias asentadas en el lugar desde tiempos inmemoriales.

 

Hemos escogido estas características por su uso generalizado en el término municipal y, sobre todo, por lo llamativas que resultan a personas que no son del municipio. Algunas, incluso, son pronunciadas por personas jóvenes, en contra de lo que cabría esperar, y por tanto, con muchas garantías de perpetuarse en el tiempo. Sin embargo, nótese que son hechos de lengua que no son ajenos a cualquier hispanohablante, y pon tanto, existentes en su competencia lingüística.


2.- El vocativo “amó”.

 

El vocativo es una palabra o grupo de palabras con las que el hablante atrae la atención del receptor. Por tanto, cumple la función apelativa (Karl Bühler) o conativa (Roman Jakobson). El vocativo puede coincidir con el sujeto o estar completamente desligado de él. Es un elemento periférico de la oración. Va separado por una coma, si aparece al principio o al final de una oración, y entre comas, si aparece en su interior. 

 

El uso del vocativo “amor” goza de excelente salud en muchas zonas del casco de Ingenio. Por el carácter de su significante, podemos inducir que su empleo esté más en boga entre el sexo femenino, pero no es así. Lo usan indistintamente personas de ambos sexos y de cualquier edad, aunque, eso sí, está más generalizado en clases más populares y de recursos culturales más escasos.

 

Este vocativo no siempre entraña una significación afable (aunque ésa sea su intención habitual). Se puede llegar a oír a algunos ingenienses emplear esta palabra con tintes irónicos u hostiles (situación que no deja de ser contradictoria). Pongamos como divertido ejemplo la frase sentenciosa que ofreció don José Rafael Sánchez, vecino del Sequero, a un joven que le incordiaba con el excesivo ruido de su motocicleta: “¡Te voy a comprá un vión, mó!” (Te voy a comprar un avión, amor). Está bien claro que ese vocativo no llevaba ningún tinte amigable.

 

Es muy normal encontrar este popular vocativo con algunos de sus sonidos elididos. Lo más habitual es que se presente sin la /r/ final, es decir [amó]. Sin embargo, nos hemos encontrado usos más extremos, sin la a- inicial, como en la divertida historia de don José Rafael Sánchez. Sea la razón que fuere, este uso particular de la lengua se ha convertido en un rasgo de identidad de los habitantes del casco antiguo de Ingenio.


3.- La interjección “¡Jesucristo!”.

 

Las interjecciones suelen ser palabras o frases cortas y se emplean principalmente en el lenguaje oral, y en el escrito que reproduce el lenguaje oral, muchas veces como expresión expletiva de desahogo o explosiones de emotividad, a menudo de modo cuasi reflejo. Pueden formar sintagmas enteros interjectivos por su núcleo (¡Caramba!, ¡Ay de mí!) o bien ser otro tipo de sintagmas más o menos gramaticalizados como interjecciones (¡Por Dios!). Las interjecciones pueden ser propias (se componen de una única palabra comprendida entre signos de admiración o de interrogación: ¡ah!, ¡oh!, ¡ay!, etc.), impropias (que no son interjecciones idiomáticamente originarias, sino sustantivos, verbos o adverbios, que ocasionalmente son empleados como interjecciones, por su significación usual: ¡socorro!, ¡diantre!, ¡caracoles!, ¡caramba!, ¡diablos!, ¡córcholis!) y de expresión (formadas por sintagmas o locuciones usuales: ¡mi madre!, ¡Dios santo!, ¡ay de mí!).

 

La interjección “Jesucristo” (perteneciente al grupo de las impropias) tiene un empleo casi exclusivamente femenino en Ingenio y, al igual que el vocativo “amó”, se da en mujeres de recursos culturales escasos. Se asocia a contextos de desprecio (“Jesucristo, mia qué chispa trae aqué”), asombro (“Jesucristo, Juanillo, ¿qué te jisieron?”), enfado (“Jesucristo, lo que tengo yo que oí de este chaflameja”), cansancio (“Jesucristo, qué pesaíto es este hombre, tú”). En definitiva, se trata de un recurso expresivo muy socorrido de las mujeres de esta parte del casco de Ingenio.


4.- El enunciado no oracional o frase “P’al Ingenio”.

 

El enunciado, unidad mínima de comunicación, es la secuencia de signos emitida por el hablante que queda delimitada entre el silencio previo a la elocución y el que sigue a su cese, y va acompañada por un determinado contorno melódico: la curva de entonación. Dicho con otras palabras: el enunciado está compuesto por uno o más signos que emite el hablante y capta el oyente; posee sentido completo y concreto dentro de la situación en que se produce. Los enunciados que carecen de una forma verbal personal son las denominadas frases. Los constituyentes de las frases son siempre palabras de índole nominal, esto es, sustantivos, adjetivos o adverbios. Al no existir un núcleo verbal del que dependan sus demás componentes, las relaciones internas no son idénticas a las que se establecen en la oración. Por ello, las frases no deben clasificarse por analogía con las oraciones a las que pudieran ser semánticamente equivalentes.

   

Las frases pueden ser unimembres o bimembres. Las unimembres son interjecciones o se comportan como ellas, tanto si están constituidas por una sola palabra (¡Lástima!, gracias, vaya), como si consisten en un sintagma más o menos complejo (¡Mi alma!, buenas tardes, gajes del oficio). Las bimembres son más complejas y en su seno puede apreciarse una relación predicativa ('algo se dice de algo') parecida a la de los enunciados oracionales; son como oraciones a las que faltara el verbo. Ejemplos: Perro ladrador, poco mordedor. Prohibida la entrada. Inútiles tus esfuerzos. ¡Qué tiempos aquellos! A mal tiempo, buena cara. ¡A mi edad, hacer estas cosas! De tal palo, tal astilla. En casa del herrero, cuchara de palo. Vivir para ver. ¡Lástima de hombre!

 

La frase “p’al Ingenio” se encuadra en el grupo de las unimembres. Lo primero que llama la atención es la alusión al término municipal con un artículo. En efecto, las personas nacidas en este término municipal y también personas mayores de otras zonas de la isla, se refieren a este lugar como El Ingenio, y no como Ingenio (acepción que aparece actualmente en todos los mapas de Gran Canaria). En los textos históricos que hemos podido manejar, es abrumadora la cantidad de alusiones al municipio con el artículo determinado.

 

Ahora bien, lo curioso del uso de esta frase es su significado. El habitante de este término municipal la utiliza con una clara intención de retirada, a modo de despedida. Esto provoca cierta perplejidad a la persona foránea, ya que los ingenienses lo emplean indistintamente dentro y fuera de su entorno. En definitiva, cuando alguien dice “p’al Ingenio”, está queriendo decir adiós, que se marcha para su casa. Tiene, por tanto, una equivalencia semántica con expresiones como “hasta luego”, “me marcho”, “buenas noches”, etc. Su uso está generalizado en toda la población, tanto joven como anciana, y sin distingos en cuanto a la cualificación cultural.


5.- Otras expresiones populares de Ingenio.

 

Casi todos los giros a continuación enunciados se encuentran en otros puntos del archipiélago con sentidos similares. La razón que nos ha llevado a incluirlos aquí es porque nos hemos dado cuenta de que presentan en la mayoría de los casos algún ligero rasgo semántico particular añadido. En cambio, otras expresiones sí que son exclusivas de Ingenio porque se refieren a personas o zonas del municipio. Veamos algunas:

 

5.1.- Expresiones peyorativas:

-Tajarria: persona de pocas luces, estúpida. Con este mismo significado encontramos en Ingenio otros términos: torna (o torna marullo), tajinaste, batata, etc.

-Mollar: dícese de los hombres que padecen de eyaculación precoz. El “Gran Diccionario del Habla Canaria” de O’Shanahan ofrece las siguientes acepciones: ‘débil, flojo’; ‘tierno, cariñoso’; ‘de fácil seducción’.

-La palabra prostituta tiene varios sinónimos: pelleja, rebenque, cuero, belillo, penco, rejo, peje. Por extensión, esos términos se pueden aplicar despectivamente a cualquier mujer, sea o no profesional del sexo, como pasa en otros ámbitos del castellano.

-Rejería: expresión genérica empleada para designar actividades mal vistas, propias de gentes de mal vivir. La rejería, por tanto, es asunto de gentuza y tiene siempre una connotación negativa.

-Desmandada: dícese de la hembra que está en celo. Es una palabra sinónima de “descompuesta”, de mayor uso en Canarias. Normalmente se aplica a los animales. Ejemplo: “¿Pa qué trajite er macho? ¿No vé que esa cabra antoavía no está desmandá?”

-Conejo: hombre de poca consistencia física. Es un insulto masculino, y se solía oír en los prolegómenos verbales de cualquier pelea callejera. En la lucha canaria, “tirar a alguien como un conejo” significa vencer con suma facilidad, lo cual entraña una superlativa deshonra para el luchador vencido. A veces encontramos el sintagma “conejo de medianía”.

-Machete: insulto masculino similar al anterior, aunque machete tiene también implícitas connotaciones psicológicas.

-¡Vete a revolcarte al picón!: vete a freír espárragos.

-Los motes o apodos populares (también llamados “nombretes”) conforman un acervo riquísimo en connotaciones históricas o folclóricas. Por razones de respeto, hemos decidido obviar este capítulo en el presente estudio.

 

5.2.- Expresiones de halago:

-Tierno, -a: se emplea para personas atractivas, jóvenes y de buen ver. A veces se emplea el sintagma “tierno como colleja”.

-Machorra: aplicado a una mujer significa ‘guapa o atractiva’. El “Gran Diccionario del Habla Canaria” añade más matices: ‘chica joven, soltera y de buen porte’. También hemos oído esa palabra para referirse a una mujer corpulenta, de gran envergadura.

-Manzanao-manzaná: de buen aspecto, saludable. O’Shanahan añade en su diccionario el matiz de ‘gordito-a’.

-Que parte bloques: impresionante, extraordinario. Aplicable también a personas. También se oye la variante “que parte almendras”.

-De pinga parriba: maravilloso, muy bueno. Equivale al “de puta madre” del castellano estándar. Nótese la equivalencia semántica a la anterior expresión.

-Asiaíto como el oro: muy limpio y pulcro. En femenino se aplica también a mujeres decentes y de buena reputación.

-Acero: Persona muy trabajadora. Nótese el ejercicio metonímico desarrollado en el vocablo, puesto que el acero es el metal con el que se fabrican muchas herramientas de trabajo. De una persona muy trabajadora también se dice que “tiene mucha sangre”. Sin embargo, hemos podido apreciar en ciertos contextos un uso irónico de la palabra acero, esto es, para referirse a personas vagas u ociosas.

 

5.3.- Expresiones de diversa índole:

-Estar tieso como Carlos (estar como Carlos): estar sin blanca, no tener dinero. Carlos era un personaje popular que vivió en el Ingenio de la posguerra. A pesar de que en la mayor parte de su vida vivió de la caridad de los vecinos, fue una persona querida por sus dotes humanas.

-Echa arreglaíto: no te pases, no exageres. Lo “arreglado” es lo justo, lo correcto o lo lógico. Por ejemplo, si viésemos a una persona gorda que come en cantidad, o una persona delgada comiendo muy poco, se diría que “comen arreglado al cuerpo”.

-Hao: vocativo también recogido en otras zonas del archipiélago. Aunque actualmente tiende al desuso, fue muy popular en la población ingeniense.

-Irse alguien p’al siete: morir, ir al cementerio. Los pozos de agua que don Juliano Bonny Gómez tiene en Ingenio están clasificados por números. El número siete está ubicado junto al actual cementerio municipal, en el barrio de la Montañeta. De ahí viene que si alguien se muere, se dice que se va “p’al siete”. También se oye decir “ir ca Gregorito”. Don Gregorio Gómez desempeñó durante muchos años el oficio de sepulturero municipal. Junto con compadre Luis han sido los dos enterradores más queridos en el pueblo, sobre todo por su inquebrantable respeto a los difuntos y por su trato complaciente a los afligidos familiares.

-Amoroso: blando, tierno. Hemos oído en Ingenio la curiosa expresión “el día está amoroso”, refiriéndose a lluvioso.

-Fufurusco: ‘malo’. Aplicable a personas y a cosas. Ejemplos: “El día está fufurusco”. “Creo que hoy me he levantado algo fufurusco”.

-Jaya: tener jaya significa ‘estar hambriento’. Hay otras expresiones similares en el español de Canarias como “estar esperesío” o “tener jilorio”.

-El refranero popular también tiene una gran presencia en Ingenio, como en todos los pueblos españoles. En esta zona de Gran Canaria se oyen dichos como: “hijo de gato caza ratón”; “tal cual come el mulo, caga el culo”; “la vejez no tiene cura, pero el cura sí tiene vejez”, “el perro que es güevero, aunque le quemen el josico, vuelve al gallinero”, etc. Se trata de otro capítulo interesantísimo que requeriría un tratamiento pormenorizado, y que, por consiguiente, no vamos a incluir aquí.


6.- Para saber más.

 

Te ofrecemos a continuación una relación bibliográfica sobre el tema, por si estás interesado en profundizar.

 

-      ALMEIDA, Manuel y DÍAZ ALAYÓN, Carmen. El español de Canarias. Santa Cruz de Tenerife, 1988.

-      ALVAR, Manuel. Manual de dialectología hispánica. El Español de España. Ariel Lingüística. Barcelona, 1996 & 2007.

-      CATALÁN, Diego. "El español en Canarias", en El español, orígenes de su diversidad.  Madrid, 1989, págs. 145-201.

-      CORRALES ZUMBADO, Cristóbal, CORBELLA DÍAZ, Dolores y ÁLVAREZ MARTÍNEZ, Mª Ángeles. Tesoro lexicográfico del español de Canarias, (3 tomos). Santa Cruz de Tenerife, 1996.

-      HERNÁNDEZ, Pedro. Natura y Cultura de las Islas Canarias. Tafor Publicaciones. La Laguna, Tenerife, 1997.

-      LORENZO, Antonio, MORERA, Marcial y ORTEGA, Gonzalo. Diccionario de canarismos.  Santa Cruz de Tenerife, 1996.  

-      ORTEGA OJEDA, Gonzalo. La enseñanza de la lengua española en Canarias. La Laguna (Tenerife), 1996.

-      ORTEGA OJEDA, Gonzalo. "El habla canaria y la norma castellana en la enseñanza". Textos, 12, abril de 1997, págs. 47-54.

-      O’SHANAHAN, Alfonso. Gran diccionario del habla canaria. Centro de la Cultura Popular Canaria. 1995.

-      MILLARES TORRES, Agustín. Historia General de las Islas Canarias. Tomo II. Edirca (Editora Regional Canaria S.L.). Edición de 1977.

-      MORERA, Marcial. Las Hablas Canarias. Ayuntamiento de Puerto del Rosario (Fuerteventura) y Centro de la Cultura Popular Canaria. Edición de 1991.

-      MORERA, Marcial. El habla. Todo sobre Canarias. Centro de la Cultura Popular Canaria. 2007.

-      SALVADOR, Gregorio. “Las hablas canarias”, Actas del Congreso de la Sociedad española de Lingüística. XX Aniversario. Madrid: Gredos, I, 96-111. 1990.

-      VARIOS. Canarias ayer y hoy. Historia, cultura y tradiciones. Edición limitada de Canarias Cultural con introducción de Domingo Luis Hernández. Cultural S.A. Edición de 2000.