Sobre una posible estructura unimembre de la oración

¿Puede ser el sujeto un complemento más del verbo?


  1.- Introducción.

 

Hace tres años, dando clases de adultos en el Instituto de Enseñanza Secundaria Puerto del Rosario (Fuerteventura), dibujaba en la pizarra un esquema sintáctico con todos los complementos del predicado. Después de ordenar a los alumnos que lo copiaran en sus respectivos cuadernos, uno de ellos (el clásico empollón irreverente) me pregunta de malas maneras que cómo se me había ocurrido considerar al sujeto como un complemento más del predicado. Desde luego que en ese momento me sacó todas las texturas cromáticas del rojo posibles en un rostro humano, pero aquel lapsus se convirtió con el tiempo en una interesante reflexión: ¿y por qué el sujeto no puede ser un complemento del predicado?


2.- La sintaxis.

 

De los diferentes planos de la lengua, el sintáctico es el que se encarga del estudio de los sintagmas. Entendemos por sintagma toda palabra o grupo de palabras con una función determinada en la estructura del enunciado. Cualquier sintagma está vertebrado en torno a un núcleo. Precisamente, según la naturaleza de su núcleo, los sintagmas pueden ser verbales, nominales, adjetivales y adverbiales. Algunos autores incluyen también al sintagma preposicional, pero nosotros preferimos definir al sintagma preposicional como un sintagma nominal precedido de una preposición (Prep + SN).

 

Un sintagma, o lo más común, la unión de varios sintagmas, constituye un enunciado. Según la presencia o no de sintagma verbal, los enunciados se dividen en oracionales (las clásicas oraciones) y en no oracionales (también llamadas frases). Por el número de sintagmas verbales, las oraciones pueden ser simples o compuestas.

 

La Gramática Tradicional ha considerado desde siempre que toda oración es una estructura bimembre, compuesta por un sujeto y un predicado. Esta tesis es la que sigue imperando en el sistema educativo actual.


3.- El sujeto.

 

Desde un punto de vista morfo-sintáctico, el sujeto es aquel sintagma nominal que concierta en número y en persona con el núcleo verbal. Ej: Ellos ganaron limpiamente. Si seguimos un criterio semántico, el sujeto es la parte de la oración que desarrolla o recibe las nociones expresadas por el verbo.

 

Volviendo a los criterios gramaticales, podemos hablar de sujetos expresos o explícitos (Ej: Los niños juegan en el parque), y de sujetos tácitos u omitidos (Ej: Estás muy guapa hoy). Emilio Alarcos llamaba al primer tipo sujeto léxico y al segundo tipo sujeto gramatical o morfológico. También tenemos que recordar que existen unas oraciones denominadas impersonales porque carecen de sujeto. (Ej: Llovió incesantemente toda la noche). Pero, ¿hay de verdad oraciones impersonales? Si nos fijamos en el ejemplo anterior, el verbo “llovió” muestra morfemas constitutivos de número singular y de tercera persona. Es decir, todos los verbos en forma personal tienen sujeto.

 

Siguiendo un criterio semántico, podemos encontrar:

 

-         Sujetos agentes, esto es, que ejecutan la acción del verbo. Ej: Juan come peras.

-         Sujetos pacientes: padecen la acción realizada por el verbo y ejecutada por un complemento agente con la preposición por o de, que puede aparecer u omitirse. Ej: El Barça fue derrotado (por el Real Madrid).

-         Sujetos causativos: son los que no ejecutan directamente la acción, pero la presiden. Ej: Julio César conquistó media Europa.


4.- El predicado.

 

Se ha definido tradicionalmente como “lo que se dice a propósito del sujeto”. El núcleo del predicado es siempre un verbo. Junto a éste pueden aparecer complementos. El predicado puede ser de dos tipos:

 

-         Nominal: si tiene un verbo copulativo (ser, estar y parecer) y un complemento específico denominado atributo. Ej: El niño es listo.

-         Verbal: formado con un verbo no copulativo. Puede estar acompañado por complementos. Ej: Mi casa tiene cinco habitaciones.

 

El predicado puede presentar los siguientes complementos:

 

-           Atributo (Atrib): es un complemento específico de los verbos copulativos. Ej: Mi hermano es alto. Si un verbo copulativo aparece sin atributo, no podemos hablar de predicado nominal. Ej: Manolo está en Madrid (el sintagma subrayado no es atributo; por tanto, el predicado es verbal).

-             Complemento Directo (CD): es la función que desempeña un sintagma nominal, un pronombre o una proposición subordinada sustantiva que es requerida de forma directa y obligatoria por un verbo transitivo. Ej: Juan tiene un libro.

-         Complemento Indirecto (CI): es un constituyente sintáctico regido por un verbo transitivo, generalmente no obligatorio, cuya interpretación semántica o referente designado es un receptor, benefactor o meta de la acción verbal expresada por el verbo. Ej: Compré este coche a tu hermano.

-         Complemento de régimen (CReg): también llamado Suplemento, es un sintagma preposicional seleccionado por la semántica o subcategorización de un verbo específico, y no es complemento circunstancial, directo, indirecto, agente ni atributo. La preposición está regida por el verbo. Ej: Me acuerdo mucho de mi primo Pancho.

-         Complemento circunstancial: es la función sintáctica desempeñada por un sintagma adverbial, por un sintagma nominal, por un sintagma preposicional o por una oración subordinada, que es una oración que depende de la proposición principal que señale alguna circunstancia semántica de tiempo, lugar o modo al verbo de que es complemento, a veces incluso cantidad, causa, posibilidad, afirmación, negación o finalidad. Ej: La gente se agolpaba en las calles.

-         Complemento predicativo: función sintáctica desempeñada por un sintagma adjetival o nominal y que complementa a la vez al verbo y al sujeto o al CD. Puede ser de dos tipos: subjetivo (si complementa al sujeto. Ej: Los ciclistas llegaron cansados) y objetivo (si complementa al complemento directo. Ej: Nombraron a Juan presidente del club.

-         Complemento agente: es el sintagma preposicional que realiza la acción en las construcciones pasivas analíticas de la lengua española. Por lo general va encabezado por la preposición por o de. Ej: La huelga fue convocada por los sindicatos.


5.- Estructura de la oración.

 

Queda bien patente que la oración se caracteriza por poseer dos unidades significativas (sujeto y predicado) entre las que se establece una relación predicativa. Ahora bien, antes de adentrarnos en estos entresijos sintácticos, conviene separar la idea que expresa un enunciado, y que constituye su sentido, de su estructura formal. Es una noción que ya apreciamos en el Curso de lingüística general del suizo Ferdinand de Saussure. El plano estructural es el plano en el cual se elabora la expresión lingüística del pensamiento. Es algo intrínsecamente gramatical. Por el contrario, el plano semántico es del dominio propio del pensamiento, abstracción hecha de toda expresión lingüística. No tiene nada de gramatical sino pertenece a la psicología y a la lógica. El plano estructural y el plano semántico son, en teoría, completamente independientes uno de otro, y actúan de forma paralela.

 

Hecha esta primera apreciación, nos despojamos del plano semántico y centramos nuestra visión en el terreno propiamente formal. Los estructuralistas a principios del siglo XX definían la lengua como un sistema de signos. El concepto de “sistema” lleva implícito una serie de relaciones de interdependencia de los elementos que componen una lengua. Estas relaciones pueden ser:

 

-         Entre elementos de un mismo nivel gramatical. Ej: Juan y María se aman.

-         Entre elementos de distinto nivel gramatical. Ej: El libro verde que compré es una maravilla.

 

En opinión del lingüista Emilio Alarcos las dos unidades significativas de la oración (sujeto y predicado) están contenidas en el verbo. De ahí que el verbo se considere el núcleo de toda oración. En realidad, la idea de que el verbo es el único núcleo ordenador de la oración y que de él dependen todos los demás componentes, incluido el sujeto, es mucho más antigua; se remonta al gramático francés Lucien Tesnière (1893-1954), cuya obra, Elementos de sintaxis estructural (publicada póstumamente en 1959), no se publica en español hasta 1994. En ella se construye una sintaxis general, basada en el examen de varias lenguas (francés principalmente, alemán, ruso, inglés, latín, griego, italiano, provenzal, español, georgiano, turco, chino y otros idiomas menos conocidos), y se hace esto prácticamente a partir de cero. Pues, aunque el autor conserva conceptos y términos de la sintaxis tradicional, los puntos cardinales de partida y el método seguido en los análisis son enteramente nuevos. Tres son los conceptos básicos que, según Tesniére, fundamentan la sintaxis: el concepto de conexión, el concepto de junción y el concepto de transferencia.

 

Construir un enunciado es establecer un conjunto de conexiones; e, inversamente, comprender un enunciado es percibir el conjunto de conexiones que en él operan. De esta manera, la noción de conexión constituye la base de toda sintaxis estructural. La sintaxis estructural se basa en las relaciones que existen entre el orden estructural (según el cual se establecen las conexiones) y el orden lineal (según el cual las palabras se suceden en la cadena hablada). Desde este punto de vista puede decirse que hablar o escribir una lengua es reducir un orden estructural a un orden lineal, y comprender una lengua es reducir un orden lineal a un orden estructural. Las conexiones estructurales establecen entre las palabras relaciones de dependencia. Cada conexión une, en principio, un término superior y otro inferior. El término superior recibe el nombre de regente o subordinante. El inferior el de regido o subordinado. El conjunto de palabras de una oración constituye una jerarquía, y el estudio de una oración es esencialmente el estudio de la jerarquía de sus conexiones, es decir, de su estructura.

 

Las palabras, según Tesnière, se dividen en llenas (son las que conllevan una relación semántica) y vacías (que actúan como simples instrumentos gramaticales). Las palabras vacías, como se dijo, son instrumentos gramaticales, que en cuanto tales pertenecen a la sintaxis funcional. Se les clasificará, pues, de acuerdo con la naturaleza de su función. Las funciones desempeñadas por las palabras vacías son de dos clases: modifican la estructura de la frase ya cuantitativamente, ya cualitativamente.

 

La función que modifica cuantitativamente la estructura de la frase es la junción, que permite aumentar los términos hasta el infinito, añadiendo a cualquier núcleo un número teóricamente ilimitado de núcleos de igual naturaleza. Ej: Pedro, Juan, Josemi y Manolo juegan al fútbol.

  

La función que modifica cualitativamente la estructura de la oración es la transferencia, que permite diferenciar los términos hasta el infinito, transmutando cualquier núcleo en una variedad teóricamente ilimitada de núcleos de categoría diferente. Ej: El coche del primo del vecino de Pedro es precioso.

 

Resumiendo, que para el lingüista galo Tesnière la oración es una sucesión de elementos en las que el verbo actúa como núcleo principal.


6.- Carácter unimembre de la oración.

 

Teniendo en cuenta los argumentos esgrimidos por Tesnière, es fácil deducir que la tradicional división de la oración en sujeto y predicado queda fuera de lugar. Aplicando el principio de la conexión, toda oración tiene como núcleo central un verbo, y junto a éste se subordinan una serie de elementos que añadirán una información complementaria.

  

El sujeto gramatical ya aparece expresado en la estructura morfológica del verbo, por lo que, ya en primera instancia, descartamos la existencia de oraciones impersonales (al menos desde el punto de vista gramatical). En una oración como Nevaba mucho ayer en el Teide, apreciamos que el sujeto lo encontramos en los morfemas constitutivos verbales de tercera persona del singular. Otra cosa bien diferente es la interpretación semántica. Pero, como dijimos al principio, estos aspectos pragmáticos quedan fuera de todo análisis sintáctico estructural.

 

El rasgo característico de un núcleo sintáctico es su obligada e imprescindible presencia. La expresión del sujeto es un recurso a merced de los hablantes, cuya aparición en la cadena hablada no sería necesaria si no lo reclaman los interlocutores. De ahí que se hable de sujetos omitidos o tácitos. Ej: (Tú) tienes unos ojos preciosos.

 

Precisamente por contener el verbo información gramatical del sujeto, la relación sujeto-predicado queda concentrada en la estructura morfológica del verbo, con lo que queda sentada de esta forma la vertebración unimembre de la oración. El análisis sintáctico adquiere una forma piramidal en cuya cima aparecerá el verbo o núcleo central de la oración. Por debajo de éste se irán sucediendo los diferentes complementos (incluido el sujeto), en los que también pueden aparecer relaciones jerárquicas. Veamos un ejemplo: El padre de Javi habló ayer en el cole de nuestra mala conducta.

Estando las cosas tan claras, lo que nos resulta incomprensible en el acomodo de nuestra innata ingenuidad es cómo no se han impuesto estas ideas en el sistema educativo de nuestro país o, en su defecto, de nuestra Comunidad Autonómica Canaria. La sintaxis, por cierto, materia estelar en la asignatura de Lengua Española y Literatura de la Enseñanza Secundaria Obligatoria y del Bachillerato, necesita una lógica revisión y actualización. Otra cosa bien diferente es si es necesaria tanta sintaxis en esta etapa de la formación de nuestros jóvenes. Pero ése es otro capítulo digno de análisis para otra edición.

 

El gesto arrogante de aquel alumno se me quedará por siempre grabado en la retina. Providencial gesto que me hizo conocer los postulados de un lingüista impresionante como Lucien Tesnière. ¡Qué pena que no fuera antes de aquella aciaga clase! Sea como fuere, si el mentado alumno estuviese por casualidad leyendo estas líneas, me gustaría desde aquí agradecerle su reproche. Ojalá todas las metidas de pata de nuestra vida sean tan provechosas.


7.- Para saber más.

 

Les facilitamos a continuación los soportes bibliográficos que nos han permitido la redacción del presente artículo.

 

-         ALARCOS LLORACH, Emilio. Gramática de la lengua española. Editorial Espasa Calpe. Madrid, 1999.

-         SAUSSURE, Ferdinand. Curso de lingüística general. Editorial Losada. Buenos Aires, 1945.

-         TESNIÈRE, Lucien. Elementos de sintaxis estructural. Editorial Gredos. Madrid, 1994.