Rosas de sal y de viento


“Rosas de sal y de viento” es, sin duda, la obra polifónica por antonomasia de Sánchez Cabrera. Efectivamente, en este poemario convergen voces líricas de diferente timbre y calibre. Partiendo de una imagen poética universal como es la de la rosa, el poeta va deshojando estas flores desde su más profunda intimidad hasta la vertiente más social, amarga y reivindicativa.

 

Formalmente hablando, hay dos grandes descubrimientos en la forma de trabajar del autor. El uso del tajaraste como unidad métrica y del verso alejandrino (cuya ingente musicalidad permite un tratamiento lúdico y placentero del lenguaje).

 

Desde el punto de vista del contenido, hay poemas de amores insatisfechos o inalcanzados, de denuncia social y algunos decadentes. Se detectan los ecos neopopularistas de Federico García Lorca, la decadentista esencia parnasiana y simbolista de Rubén Darío y Baudelaire y también los fulminantes rayos reivindicativos de Miguel Hernández. No faltan en este mosaico particular figuras musicales como Joaquín Sabina, Cat Stevens y Mike Oldfield.

 

La cultura tradicional canaria del autor es más que patente. Uno de los puntos más importantes de “Rosas de sal y de viento” es su marcado acento canario, con la introducción de vocablos de nuestro acervo y de ritmos de nuestra tradición popular. Es el grito de un canario que se abre al mundo desde su soledad de rosas.

La obra está dividida en cinco partes, que bien pueden resumirse de la siguiente manera:

 

- “Rosas de la tierra” pretende articular el amor inalcanzable o insatisfecho del poeta con sonidos puramente canarios. De ahí la intención de estructurar la parte en ritmos del folclore isleño como los tajarastes, aires de lima, folías, sirinoques, malagueñas y mazurcas.

- “Rosa de los vientos” pretende ser un humilde homenaje a poetas que han marcado de algún modo la vida y la estética del autor del libro. Nótese ya este matiz en el título de la parte, haciendo clara alusión a una verdadera institución artística en el archipiélago como fue la revista “Rosa de los vientos”.

- “Crisis” hace un amargo repaso por la actualidad a través del soneto, tomando como punto de partida la actual crisis económica. Es la parte más social y con más tintes de denuncia, que deja al final de su lectura un regusto ciertamente amargo.

- “Rosas marchitas” refleja experiencias del pasado, algunas ya diluidas en el líquido del recuerdo, y que adquieren diferentes formas y colores.

- "Dos rosas contadas de infancia”, última parte de este poemario, introduce dos cuentos, narrados con una más que palpable voz lírica, y que evoca paisajes y anécdotas de la infancia.

 

El libro, aunque escrito mayoritariamente en Fuerteventura, refleja con claridad la cosmogonía particular del poeta, a caballo entre su Villa de Ingenio natal y su Fuerteventura laboral.

 

El amor desmedido a la literatura ha sido cristalizado una vez más en este singular tejido de versos con la única y clara intención de ser compartido con los lectores. Ése es, al fin y al cabo, el mayor objetivo de cualquier escritor.

 

"Rosas de sal y de viento" fue presentado de forma oficial en abril de 2011 en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Ingenio, en un acto sencillo y emotivo presidido por su alcalde, D. Juan Díaz Sánchez.

 


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